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Las lluvias mejoran las cosechas en Siria, pero las familias siguen luchando por sobrevivir

Las lluvias favorables en las regiones agrícolas de Siria, junto con una mejoría de la situación seguridad en su conjunto, han incrementado las cosechas en comparación con el año pasado, pero el aumento de los precios de los alimentos está creando problemas a muchos sirios, según advierte un nuevo informe de las Naciones Unidas.

La producción de trigo se estima en 2,2 millones de toneladas, en comparación con el mínimo de 1,2 millones de toneladas del año pasado. Pero sigue estando muy por debajo de la media anterior a la crisis de 4,1 millones de toneladas anuales (2002-2011), según el último informe de la Misión de evaluación de los cultivos y la seguridad alimentaria (MECSA), elaborado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). La producción estimada de cebada, de 2 millones de toneladas, es más del quíntuple que la de 2018 y más de 150 por ciento superior a los niveles medios de producción alcanzados antes de la crisis.

Sin embargo, los precios de los alimentos han estado subiendo gradualmente en los últimos 12 a 14 meses, en gran medida como resultado del aumento de los precios internos de los combustibles y de la continua depreciación de la libra siria en el mercado cambiario informal.

La seguridad alimentaria sigue representando un grave problema, debido a que prosiguen las hostilidades localizadas, nuevos desplazamientos de población (y otros que se prolongan), el aumento reciente del número de repatriados y la erosión constante de la resiliencia de las comunidades tras casi nueve años de conflicto.

Se estima que alrededor de 6,5 millones de personas en Siria padecen inseguridad alimentaria y necesitan alimentos y ayuda para sus medios de subsistencia. Otros 2,5 millones corren el riesgo de padecer inseguridad alimentaria y necesitan también apoyo para sus medios de vida, a fin de fortalecer su resiliencia.

La falta de oportunidades de empleo y el aumento de los precios de los combustibles y productos básicos han limitado el poder adquisitivo de los hogares, lo que ha llevado a más familias a adoptar estrategias de supervivencia negativas, como consumir alimentos menos idóneos y costosos, reducir el número de comidas diarias o retirar a los niños de la escuela para ponerlos a trabajar, según el informe. Los repatriados de las gobernaciones de Alepo, Homs y Deir-ez-Zor señalaron de que, en la mayoría de los hogares, los adultos se privaban de huevos y productos lácteos para que sus hijos pudieran comer estos alimentos ricos en micronutrientes.

El informe concluye con una lista de recomendaciones prácticas para superar la crisis y restablecer el sector agrícola y los medios de subsistencia, a corto, mediano y largo plazo.

Encuentra aquí la nota completa: http://www.fao.org/news/story/es/item/1207256/icode/

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