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Agua y saneamiento en la nueva ruralidad de América Latina

América Latina es una de las regiones del mundo más ricas en agua, y sin embargo 34 millones de personas aún no tienen acceso a esta. En las zonas rurales es donde la situación es más precaria: 21 millones de latinoamericanos que viven en estos territorios no tienen acceso a un servicio adecuado de agua potable y 46 millones no disponen de instalaciones de saneamiento básico. Esto genera importantes implicaciones para la salud, la productividad y bienestar de los habitantes rurales; la falta de esos servicios básicos acentúa el ya alto nivel de vulnerabilidad de esta población, en gran proporción de origen indígena y afrodescendiente.  

Con el objetivo de mejorar la cobertura y calidad de los servicios de agua y saneamiento a nivel nacional,desde el año 2011 CAF financia el programa MI AGUA, liderado por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua y ejecutado por el Fondo Nacional de Inversión Productiva y Social, contribuyendo a que más de 120.000 familias de zonas rurales tengan acceso a agua y saneamiento, y otras 80.000 dispongan de sistemas de riego que mejoran la seguridad alimentaria.

Para lograr acortar estas brechas existentes y ofrecer servicios de agua y saneamiento eficientes y seguros a todos los latinoamericanos, promoviendo la inclusión social, será imprescindible redefinir el concepto de lo rural, ya que si tomamos otras definiciones la proporción de habitantes rurales podría ser mucho mayor de lo que se considera habitualmente. La nueva ruralidad de América Latina, un concepto discutido en una reciente publicación sectorial de CAF –Banco de Desarrollo de América Latina-, es una concepción a la que se deben incorporar dimensiones socioeconómicas, demográficas, de acceso a servicios y conectividad, que suelen ser ignoradas en el tradicional e insuficiente enfoque censal que comúnmente se ha manejado hasta ahora.

En este concepto, por ejemplo, se podrían considerar rurales a poblaciones que viven en territorios con una densidad menor a 15 habitantes por km2 y con tiempos de viaje sobre hora y media a centros urbanos que poseen un determinado nivel de servicios.

Países como Bolivia y Ecuador, en los que CAF es el principal financiador multilateral en el sector agua y cuyos porcentajes de población rural están por encima del promedio regional, han mostrado en los últimos años avances importantes en materia hídrica. En el caso de Bolivia, en 2014 la inversión del país en el sector representó el 0,55% del PIB, casi el doble de lo observado en la mayoría de los países de la región. Además, constituye una serie de experiencias exitosas en las que los gobiernos locales han brindado asistencia técnica a los operadores y comunidades rurales en la fase pos proyecto.

Conoce más sobre el trabajo de la CAF, su programa Mi Agua y lee la nota completa aquí: https://www.iagua.es/noticias/caf/17/02/06/agua-y-saneamiento-nueva-ruralidad-america-latina

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