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Un llamado mundial contra el trabajo infantil en la agricultura

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) instó a los países a que presten mayor atención y asignen más recursos financieros a la lucha contra el trabajo infantil en las cadenas nacionales y locales de suministro de alimentos y en la agricultura de subsistencia, donde se registra la mayor parte del trabajo infantil en la agricultura.

Este llamamiento coincidió con la celebración por la FAO del Día Mundial contra el Trabajo Infantil en una conferencia titulada “Unidos para poner fin al trabajo infantil en la agricultura”, que el organismo de la ONU coorganiza en Bruselas con la Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo (DEVCO) de la Comisión Europea y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En la actualidad, casi todos los recursos financieros destinados a combatir el trabajo infantil se canalizan contra el trabajo de menores en las cadenas de suministro mundiales, mientras que la situación del trabajo infantil en la producción en pequeña escala sigue estando en gran medida olvidada, advirtió la FAO.

“Es hora de que vayamos más allá del enfoque exclusivo en determinadas cadenas de suministro mundiales y empecemos a invertir recursos en la lucha contra el trabajo infantil en todo tipo de situaciones”, aseguró el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, en un mensaje en vídeo para el Día Mundial contra el Trabajo Infantil de este año. “También es esencial –añadió- involucrar a los trabajadores agrícolas y a las organizaciones de productores”.

Graziano da Silva destacó igualmente el papel crucial de la Alianza Internacional de Cooperación sobre el Trabajo Infantil y la Agricultura, fundada por la OIT, la FAO y otros socios. “Solamente juntos –dijo- podremos cambiar hacia un futuro mejor, más saludable y próspero para nuestros hijos”.

El trabajo infantil se define como aquel que es inapropiado para la edad de un niño, que le impide beneficiarse de la educación obligatoria o que puede perjudicar su salud, seguridad o integridad moral.

En este contexto, Graziano da Silva señaló que no toda la participación de los niños en la agricultura debe considerarse trabajo infantil. Por ejemplo, las niñas y los niños que aprenden a cultivar hortalizas o a alimentar a los pollos en las granjas de sus familias pueden así mejorar sus habilidades y sus medios de vida en el futuro.

“Sin embargo –subrayó- cuando los niños trabajan muchas horas al día, realizan labores duras, llevan a cabo tareas peligrosas o inapropiadas para su edad, y cuando esto dificulta su educación, se trata de trabajo infantil y debe ser eliminado”.

Además, cuando los niños trabajan en campos donde se han aplicado plaguicidas, permanecen despiertos toda la noche en botes de pesca, transportan cargas pesadas o utilizan motosierras en el bosque, esto puede interferir con su desarrollo social y físico y, por lo tanto, con la capacidad de acceder a oportunidades de empleo decente y productivo más adelante en su vida.

Lee la nota completa: http://www.fao.org/news/story/es/item/1197856/icode/

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