Cambio climático, Noticias

Detener la erosión para salvar los suelos

El viento, la lluvia y las técnicas de agricultura industrial aceleran la erosión del suelo, pero se pueden mitigar antes de que el mundo se enfrente a una pérdida catastrófica en términos de rendimiento agrícola y funciones críticas de los ecosistemas.

“Las consecuencias negativas de la erosión del suelo son cada vez más evidentes y la necesidad de trabajar conjuntamente es cada vez más urgente”, dijo María Helena Semedo, Directora General Adjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y responsable de Clima y Recursos Naturales, en la inauguración de un simposio de tres días que se centra en mejorar la forma en la que el mundo mide y gestiona la erosión del suelo, así como en su coste económico.

“Tenemos soluciones”, afirmó. “La prevención de la erosión del suelo a través de la educación, la promoción y las acciones concretas sobre el terreno son la mejor manera de mantener la salud de los suelos y de ayudar a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

Hoy en día, una superficie equivalente a un campo de fútbol de tierra se erosiona cada cinco segundos, y el planeta se encuentra en una situación que podría conducir a la degradación de más del 90 por ciento de todos los suelos de la Tierra para 2050, dijo Semedo. La erosión, provocada por la agricultura intensiva, la labranza, el monocultivo, el sobrepastoreo, la expansión urbana, la deforestación y las actividades industriales y mineras, contribuye a acelerar la erosión del suelo, lo que puede provocar pérdidas en el rendimiento de los cultivos de hasta el 50 por ciento, agregó.

El Simposio Mundial sobre la Erosión del Suelo está coorganizado por la FAO, la Asociación Mundial para el Suelo, el Panel Técnico Intergubernamental sobre los Suelos, la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación y un programa conjunto dirigido por la FAO con la Asociación Internacional de la Energía Atómica para desarrollar usos de las técnicas nucleares para la alimentación y la agricultura.

Para muchos agricultores, las medidas de control de la erosión tardan mucho tiempo en dar frutos. De hecho, las terrazas, un enfoque de gran intensidad de capital y altamente efectivo practicado durante miles de años, hoy en día son propensas a fallar debido a una mala gestión y diseño, así como al abandono (generalizado en casi todas las regiones donde se encuentran), lo que hace que las soluciones naturales sean un herramienta lógica para la gobernanza del suelo.

Al mismo tiempo, muchos de los impactos de la erosión ocurren lejos de la fuente, como demuestra la escorrentía de agroquímicos que puede contaminar y eutrofizar las fuentes de agua aguas abajo, lo que hace aún más importante considerar el control de la erosión del suelo como un problema que justifica un apoyo público tangible.

Lee la nota completa aquí: http://www.fao.org/news/story/es/item/1194349/icode/

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