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Un hombre ayuda a combatir el hambre en Zimbabwe

Lo que parece ser un simple plato de gachas adquiere súbitamente un nuevo significado frente a la casa de Syndon Samukute y su esposa, Loice Chideya. Este singular cocinero ha creado un alimento que está combatiendo los problemas de retraso en el crecimiento, y al mismo tiempo está derrotado los estereotipos y prejuicios de género en el país africano.

Se comienza con harina de maíz normal, pero Samukute añade algunos ingredientes inusuales. Primero, rompe un huevo crudo y lo mezcla para obtener proteínas. Luego añade un poco de calabaza y dos cucharadas pequeñas de mantequilla de maní, un poco de azúcar y sal yodada.

“Es fácil de cocinar, además de nutritivo”, explica mientras comparte pequeñas porciones con sus huéspedes. El resultado es bastante sabroso, la mantequilla de maní y la calabaza se combinan con las cremosas gachas para obtener un sabor particular, pero apetitoso. ¡Un plato “4 estrellas”! dice este hombre.

Mientras cocina, Samukute divierte a su público con una vivaz descripción del valor nutritivo de los ingredientes y su técnica para preparar la peculiar receta. Es como ver un programa de cocina en la televisión, excepto que él se encuentra frente a su casa con vistas al verde valle de Honde, cerca de la frontera con Mozambique.

Es una receta inusual preparada por un cocinero poco convencional en el distrito de Mutasa, en el profundo Zimbabwe rural. No se ven muchos hombres cocinando por aquí, y mucho menos preparando gachas para sus hijos. Entonces, ¿cómo es posible que esto esté sucediendo?

Samukute comenzó a cocinar cuando su esposa Chideya lo invitó a un taller de nutrición de diez días. La sesión de capacitación fue organizada por el Programa de medios de vida y seguridad alimentaria (LFSP, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidadas (FAO), en Zimbabwe, implementado por un grupo de socios y financiado por el Departamento de Desarrollo Internacional (DFID) del Reino Unido.

Cuando se le pregunta qué piensan los demás hombres de su activo papel en tareas domésticas que normalmente realizan las mujeres, Samukute se encoge de hombros: “no me importa cocinar”, afirma, algo que resulta obvio dada la entusiasta demostración de preparación de gachas que acaba de hacer.

¿Quieres leer la historia completa de Samukute, publicada en el portal de la FAO?

Puedes encontrarla aquí: http://www.fao.org/fao-stories/article/es/c/1186445/

 

 

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