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Un hogar en los pastos: reforzando la resiliencia de las mujeres pastoras

Las mujeres son actores claves en el desarrollo rural, y más todavía en los sistemas de pastoreo. A medida que estas comunidades enfrentan mayores desafíos a sus formas de vida, el empoderamiento de ellas se convierte en un elemento fundamental para asegurar la resiliencia de esta actividad ancestral. Desde el portal de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), nos llega este completo artículo, escrito por Elizabeth Koechlein y Susan Kaaria, que nos acerca al mundo de las mujeres pastoras.

Las pastoras tienen responsabilidades diversas y desempeñan múltiples roles en relación al ganado, a la tierra, al hogar y a la comunidad. Estas mujeres representan más de dos tercios de los ganaderos pobres del mundo (FAO, 2011) y llevan a cabo un importante papel en la conservación de las razas locales de ganado. Al tomar decisiones deliberadas sobre la cría de especies para favorecer aquellas que son más fáciles de manejar, resistentes a las enfermedades y que no aumentan su carga de trabajo, las pastoras son en gran parte responsables del manejo del ganado (FAO, 2012). En muchas áreas pastoriles, las mujeres continúan teniendo un acceso muy limitado a recursos clave, así como a servicios, oportunidades económicas, y protección social. Además, tienen que lidiar con la discriminación de género en su acceso a las organizaciones formales, en la participación en la toma de decisiones, y pueden ser vulnerables a la violencia en los conflictos intra e intergrupales.

La resiliencia de los medios de vida pastorales a menudo trae consigo una diversificación de las fuentes de ingresos. Las mujeres suelen dedicarse a la venta de leche, a la elaboración de bebidas alcohólicas y al pequeño comercio, mientras que los hombres tienden a controlar el comercio de ganado. A medida que aumenta el acceso a la educación, los pastores también tienen más probabilidades de participar en un trabajo asalariado, cuyo marcado componente de género a menudo pone a las mujeres en desventaja. Asimismo, los pastores y pastoras pueden dedicarse a la agricultura de subsistencia u obtener ingresos en efectivo recolectando y vendiendo productos silvestres, y alquilando o vendiendo propiedades (Little, 2001).

Las pastoras sufren una fuerte marginación y amenazas a sus derechos y acceso a la tierra en la mayor parte de América Latina (Griffiths 2004). Una excepción a los estrictos roles de género en el pastoreo en toda América Latina son los del grupo étnico aymara, que vive principalmente en el altiplano peruano y boliviano.

Tradicionalmente las mujeres aymaras han sido responsables de muchos aspectos del manejo de cultivos y del ganado. Sin embargo, el impacto de años de erosión de los derechos de las mujeres aymaras ha resultado en una tendencia por parte de los programas gubernamentales a trabajar con hombres, a que las mujeres hablen con poca frecuencia en las reuniones comunitarias, y que los hombres tiendan a tomar decisiones públicas. La violencia doméstica es alta y es menos probable que las niñas asistan a la escuela o hablen español que los niños, lo que constituye un serio impedimento para su participación en la economía remunerada (Valdivia, et al., 2013).

Además, el cambio climático es un desafío importante para los pastores en el Altiplano y conlleva impactos de género, algo que aumenta y añade complejidad al trabajo de las pastoras. Las fuentes de agua de las que los pastores del Altiplano dependen para pastos y cultivos están amenazadas por el deshielo de los glaciares, con impactos significativos en la reducción de la agricultura, el turismo y el aumento del conflicto por cuestiones hídricas (Vergara et al., 2007).

Para lograr resultados a largo plazo en el empoderamiento de las mujeres es crucial aplicar enfoques integrados en los que múltiples limitaciones se aborden a la vez. Llevar a cabo intervenciones a nivel individual, familiar, comunitario, institucional y de políticas. Hacer frente a normas socioculturales profundamente arraigadas para cambiar las relaciones de género a nivel de los hogares y la comunidad es imprescindible para el empoderamiento de las pastoras y, por tanto, para la resiliencia de sus comunidades.

Lee la nota completa en: http://www.fao.org/in-action/agronoticias/detail/es/c/1105192/

Fotografía: Serie de retratos de mujeres pastoras, Benjamin (CC BY-NC-ND 2.0)

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